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Un nuevo informe explora la evolución de las prioridades en el Manual Esfera

Laurie Chartrand y Anna Ploeg son estudiantes en el Graduate Institute of International and Development Studies (IHEID) en Ginebra. Durante un proyecto de investigación de 10 meses en colaboración con el Humanitarian Exchange and Research Center (HERE-Geneva), exploraron cómo el concepto de ayuda humanitaria “para salvar vidas” ha evolucionado desde que se publicó la primera edición del Manual Esfera en 2000. A medida que avanzaron en la investigación, descubrieron los muchos retos que existen para aplicar las normas Esfera sobre el terreno, pero también el apoyo que las normas podrían aportar a sus futuras carreras.

Su informe, “‘First things first. Understanding priorities in humanitarian action” (“Lo primero es lo primero: Comprender las prioridades en la acción humanitaria”), está disponible en el sitio web de HERE Geneva.


¿Qué les llevó a escoger las prioridades y normas humanitarias para su investigación? 

Laurie: Los proyectos finales (Capstone Projects) son una experiencia de aprendizaje en la que pequeños grupos de estudiantes de posgrado trabajan con socios de la Ginebra Internacional para realizar proyectos de investigación que responden a los retos globales de la actualidad. Cuando se comunican los temas, los estudiantes deben expresar sus preferencias y posteriormente el equipo académico forma los grupos según esas preferencias. Tuvimos suerte de que se nos asignara este tema, que nos ilusionaba mucho a las dos. No nos conocíamos muy bien antes de que se nos asignara este trabajo conjunto, pero enseguida vimos que formaríamos un muy buen equipo, con aptitudes complementarias y una pasión compartida por la acción humanitaria.

Anna: Tuvimos la oportunidad de escoger nuestras tres opciones preferidas de una lista anónima de descripciones de proyectos. De inmediato me atrajo el proyecto enfocado en comprender las prioridades en la acción humanitaria, porque a lo largo de mi formación he aprendido sobre las muchas deficiencias que pueden existir en la ayuda humanitaria. También me ha parecido valioso que el proyecto no se enfocara solamente en los aspectos históricos de la acción humanitaria, sino que también nos permitió mirar al futuro de forma activa para ver dónde están sus próximas prioridades.

Entonces se desveló que el proyecto había sido propuesto por HERE-Geneva, un think tank dedicado a salvar la distancia entre las políticas y la práctica humanitaria. Desde HERE-Geneva propusieron el proyecto bajo la impresión de que, dependiendo de su interpretación de “acción humanitaria”, diferentes actores pueden priorizar diferentes intervenciones, y que las prioridades son un factor determinante esencial en la asignación de recursos. Destacaron que estas prioridades se han visto ampliadas desde la implementación inicial de las normas Esfera en los años ‘90, reflejando los huecos existentes en la respuesta humanitaria y su evolución.

 

¿Había oído hablar de las normas humanitarias antes de comenzar su proyecto final?

Anna:​ Si soy sincera, nunca antes había oído hablar de las normas Esfera.

Laurie: Yo supe de las normas por primera vez al estar cursando mi licenciatura. Un profesor organizó una simulación de respuesta humanitaria en la que los estudiantes tenían que analizar las necesidades de una población y organizar una respuesta en línea con el modelo Esfera. Me ayudó a entender mejor los retos en el campo y el valor añadido de las normas humanitarias.

 

¿Cuál fue el enfoque de su investigación?

Laurie: El objetivo general de nuestro proyecto de investigación era comprender mejor cómo las prioridades de la acción humanitaria han cambiado a lo largo del tiempo. Más precisamente, estudiamos cómo ha evolucionado el entendimiento de “ayuda para salvar vidas” desde la primera edición del Manual Esfera en 2000.

 

¿Cómo ha cambiado el concepto de “ayuda para salvar vidas” en el Manual Esfera a lo largo de ediciones pasadas?

Anna: El concepto de ayuda humanitaria para salvar vidas según Esfera incluye cuatro sectores principales: WASH (abastecimiento de agua, saneamiento e higiene), alojamiento, asistencia alimentaria y salud. Estas cuatro categorías no han cambiado desde la primera edición. Sin embargo, las modalidades de prestar asistencia dentro de ellas sí han cambiado. Ha habido una expansión de las prioridades para salvar vidas; las normas han evolucionado para reflejar una práctica humanitaria más inclusiva y solidaria.

La edición actual de las normas incluye nueva orientación acerca de contextos urbanos, crisis prolongadas y la prestación de ayuda a través de mercados. La orientación en torno a asentamientos comunales está integrada de forma más generalizada en el contenido; la asistencia en efectivo es más prevalente, y las crisis tales como los desastres naturales, los conflictos armados y las epidemias se reconocen de forma más amplia. El lenguaje empleado es más sencillo y claro, haciendo que sea más accesible para un público más amplio e inclusivo. El Manual de 2018 reconoce temas como el medio ambiente, la protección de la infancia y la salud mental; también menciona las limitaciones de la ayuda humanitaria, teniendo en cuenta que los contextos variantes significan que no existe un enfoque de talla única con respecto a la ayuda. Las normas también son ahora más atentas a las vulnerabilidades. Existe más concienciación sobre el hecho de que algunas personas podrían verse más afectadas por crisis que otras.

 

De todo el aprendizaje que surgió a partir de su investigación, ¿hay algo que le sorprendió?

Anna: Yo creo que entré en este proyecto sintiéndome algo pesimista, suponiendo que las prioridades establecidas por Esfera iban a estar algo desconectadas de la realidad de lo que realmente se necesita en el terreno. Esta suposición fue informada especialmente por nuestra revisión de la literatura, que demostró una creciente profesionalización y homogeneización del terreno. Me sorprendió gratamente descubrir que el proceso de redacción de las normas cuenta con la participación de muchas partes interesadas. Nuestros entrevistados hablaron todos de forma muy positiva sobre las normas Esfera y sobre la pertinencia de sus prioridades. A pesar de que el concepto de “ayuda para salvar vidas” ha evolucionado, mediante nuestro estudio pudimos comprender que esta expansión es consciente y se ha realizado de forma deliberada con la intención de responder mejor a las necesidades de las poblaciones afectadas.

 

¿Cuáles son los beneficios para los estudiantes de relaciones internacionales y desarrollo de aprender sobre las normas humanitarias como parte de sus programas de estudios universitarios?

Laurie: Creo que estudiar las normas humanitarias puede beneficiar a estudiantes porque constituyen una parte importante del sistema humanitario en la actualidad. Además, a largo plazo, reflexionar críticamente sobre ellas con suerte contribuirá a mejorar su contenido y su aplicación en el campo.

Anna: Sin duda pienso que debería enseñarse a los estudiantes de este campo la historia, las críticas y las leyes relacionadas con las prácticas humanitarias. Proporcionan un punto de partida pertinente e importante cuando se está prestando apoyo para salvar vidas.

 


Laurie Chartrand es de Quebec, Canadá. Tras completar una licenciatura multidisciplinaria (política, historia, economía y derecho) en la Université de Montréal, se matriculó en un programa de máster en Estudios del Desarrollo en el Graduate Institute of International and Development Studies (IHEID), Ginebra. Tiene un interés particular en los derechos humanos, la acción humanitaria y la construcción de la paz en contextos de posconflicto.

 

Anna Ploeg también es canadiense. Obtuvo una licenciatura en Estudios del desarrollo y Política por la Queen’s University (Canadá) y en la actualidad está realizando un máster en Estudios del Desarrollo en IHEID. A través de sus estudios, ha enfocado sus intereses en la acción humanitaria y la resolución de conflictos, pero también le apasionan los temas medioambientales.