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¿Demasiada orientación en el sector? Cómo comprender las directrices, las herramientas y las normas humanitarias

¿A veces sientes confusión en torno a los distintos tipos de orientación que tratan el mismo tema y te preguntas cuál deberías seguir? Me gustaría ofrecer una forma de explorar las diferentes orientaciones con un ejemplo ilustrativo: la orientación sobre la inclusión de personas con discapacidad.

[Por Aninia Nadig, Directora de Políticas y Prácticas de Esfera] Hemos recorrido un largo camino para lograr que las personas con discapacidad y su derecho a la participación y el acceso contribuyan de forma más visible al trabajo humanitario. Dos manuales de normas abordan de manera explícita los derechos de las personas con discapacidad en la ayuda humanitaria: las normas Esfera y las Normas humanitarias de inclusión para personas mayores y personas con discapacidad. Con la reciente publicación de las directrices sobre discapacidad del Comité Permanente entre Organismos (IASC), es posible que se pregunte en qué se diferencian.

En pocas palabras, existe una secuencia lógica desde la codificación de los derechos hasta su aplicación:

Las leyes, los convenios y los marcos políticos internacionales definen y especifican derechos y responsabilidades (puedes encontrar una lista de los fundamentos jurídicos de las normas Esfera en línea). Un ejemplo es la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Las normas humanitarias describen lo que debe hacerse en entornos humanitarios para lograr los derechos y las responsabilidades que se especifican en las leyes, las convenciones y las políticas internacionales. Un ejemplo es el Manual Esfera.

Las directrices ofrecen una orientación detallada sobre cómo aplicar medidas basadas en normas y leyes. Tienen en cuenta los contextos operativos y organizativos. Entre los ejemplos se incluyen las Directrices de Protección Civil de la Unión Europea.

Sobre la base de normas y directrices se pueden elaborar herramientas específicas para apoyar la puesta en práctica.

El siguiente esquema ilustra la relación entre leyes y políticas, normas, directrices y herramientas.

Fuente: Adaptado de la Revisión documental sobre la acción humanitaria que incluye a personas con discapacidad del Equipo de trabajo del IASC sobre la Inclusión de Personas con Discapacidad en la Acción Humanitaria, 1 de marzo de 2018.

Volviendo al ejemplo de la orientación sobre la discapacidad, estos diversos niveles se explican a continuación:

Leyes, convenios y marcos políticos

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006) respalda los derechos de las personas con discapacidad en virtud de todos los demás tratados de derechos humanos. También se enfoca en la sensibilización y la no discriminación, y abarca “situaciones de riesgo y emergencias humanitarias”. Este marco jurídico puede fortalecerse aún más a través de marcos políticos, que expresan compromiso político. Los compromisos explícitos a la acción humanitaria inclusiva figuran en el Marco de Sendai para la reducción del riesgo de desastres (2015) y la Carta sobre la Inclusión de Personas con Discapacidad en la Acción Humanitaria (2016).

Normas

Las normas Esfera se centran en la inclusión de personas con discapacidad desde el principio y promueven datos desglosados por sexo, edad y discapacidad. Con cada revisión de las normas, el tema se ha integrado mejor en la orientación técnica. Las Normas humanitarias de inclusión para personas mayores y personas con discapacidad hacen hincapié en incluir la discapacidad en todos los programas humanitarios basados en los compromisos de la Norma Humanitaria Esencial (CHS) y en algunos sectores técnicos clave: aquellos que abarca Esfera, además de educación.

Directrices

Las normas mundiales se aplican mejor cuando se traducen en orientación organizacional, de proyectos o de respuesta. Las Directrices del IASC sobre la Inclusión de Personas con Discapacidad en la Acción Humanitaria se basan en las normas Esfera (incluida la CHS) y las normas humanitarias de inclusión. Las directrices se redactaron en plena consulta con personas con discapacidad, y respaldan la planificación y la ejecución efectivas de la acción humanitaria inclusiva en todas las fases y los sectores de intervención.

Una vez establecido el vínculo entre las directrices del IASC y las normas humanitarias existentes, es posible que resulte más sencillo elegir el documento que se ha de utilizar. Puede haber ocasiones en que las directrices brinden el nivel correcto de detalle y orientación, y otras en las que las normas serán el marco adecuado a utilizar; además, puedes usar las normas y las directrices en paralelo. Si necesitas más herramientas y recursos del sector, encontrarás disponible una lista en las directrices del IASC. Uno de los instrumentos más utilizados para recopilar datos desglosados por estado de discapacidad son las preguntas del Grupo de Washington.

Existe un paralelismo a esta secuencia lógica en las leyes nacionales en que los gobiernos tienen la obligación a traducir los marcos y las normas legales internacionales en leyes y normas nacionales (por ejemplo, leyes nacionales sobre personas con discapacidad y normas de accesibilidad) y las directrices y herramientas nacionales apoyan la aplicación y el cumplimiento de estas normas (por ejemplo, directrices nacionales para la educación inclusiva y registros de censo y servicios nacionales con conjuntos de preguntas sobre datos de discapacidad).

Para concluir, diría que es posible que el problema no sea un exceso de orientación, sino que los creadores y usuarios de la orientación deben ser claros con respecto a las leyes, las políticas y las normas que se promueven en un documento de orientación y que constituyen su fundamento. Considero que cuanto más se base la elaboración de las orientaciones en las normas y políticas existentes, más sencillo será evitar confusiones y respaldar un enfoque coherente y fácil de usar en la respuesta humanitaria. Por último, sigue siendo importante que las organizaciones apoyen a su personal y garanticen que su propia orientación refleje las normas y directrices a las que adhieren, a fin de que el personal sepa qué seguir y no tenga que elegir por su cuenta.